El deseo de tener una vida larga y sana y el culto al cuerpo ha hecho que proliferen tanto mitos y falacias como dietas milagro que pueden llevarnos a serios problemas de nutrición. De sobra conocidas son las dietas disociadas, en las que se pretende separar cada grupo de alimentos en una ingesta diferente, sin tener en cuenta que cada alimento tiene diversas propiedades que no se pueden separar. Uno de los mitos derivados de estas dietas es que las frutas engordan más si se consumen junto a otros alimentos o al final de las comidas. Las calorías que contienen las frutas son las mismas tanto si se consumen entre comidas o al final de las mismas. Otro mito es que el pan engorda. Lo que debe vigilarse realmente es con qué alimentos se acompaña y la cantidad que se ingiere del mismo. En definitiva, conviene informarse adecuadamente en fuentes fiables para evitar creer en mitos y falacias que pueden afectar muy negativamente a nuestra salud.
Los docentes, en colaboración con las familias, ocupamos un lugar central privilegiado para transformar los hábitos de nuestros alumnos. Así, podemos inculcarles el valor de una alimentación saludable, imprescindible en edades tempranas para un correcto desarrollo y evitar enfermedades en el futuro. Dado que no todas las familias tienen los conocimientos necesarios para alimentar a sus hijos de forma adecuada, podemos realizar proyectos en el aula que les ayuden a cambiar los alimentos que incluyen en la dieta. Una de constatar los resultados es la realización de un proyecto en el que solicitemos a las familias que la merienda que sus niños traen al colegio sea saludable, mostrándoles los beneficios y/o perjuicios de los productos que traen habitualmente y proporcionándoles información sobre alimentos saludables. En mi caso, ya he diseñado un proyecto con otra escuela de mi ciudad, de forma que haremos vídeos y fotografías para registrar la evolución. ¡Estamos de...
Trabajo con niños de Educación Infantil en un colegio con jornada continua, con lo que la única comida que puedo analizar con ellos es la de media mañana. Personalmente, y más este año en el que están más tiempo que nunca sentados en clase, procuro introducir actividades de movimiento en el aula, como bailes, dramatización y otros juegos. Cierto es que los niños de estas edades se mueven muchísimo motu proprio , por lo que debemos incidir en los beneficios de una alimentación saludable para que crezcan sanos y fuertes, lo cual no es siempre sencillo, pues ellos comen lo que les preparan sus familias. No obstante, la enseñanza-aprendizaje entre padres e hijos es bidireccional. Los niños pueden transmitir a sus padres los valores que aprenden en la escuela. Un proyecto de alimentación saludable para la ingesta de media mañana les proporcionará los conocimientos que necesitan.
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